Si estás aquí, probablemente sabes lo que es sentir que algo no va bien… aunque todo el mundo te diga que sí. Durante años a mí me pasó exactamente eso: cansancio, cambios en mi cuerpo, esa sensación de no ser yo misma, pero sin una explicación clara.
Con el tiempo supe que tenía hipotiroidismo de Hashimoto. Y aunque el diagnóstico puso nombre a lo que me pasaba, la realidad es que aprender a vivir con ello ha sido un proceso mucho más largo.
Esta web nace de ahí. De lo que he ido viviendo, probando y aprendiendo poco a poco. No es un sitio de soluciones milagro, es más bien un espacio donde compartir lo que a mí me ha ayudado y, ojalá, que te haga sentir un poco más acompañada si estás pasando por algo parecido.

Cansancio constante. Cambios de peso sin explicación. Frío incluso en verano. Sensación de no estar bien contigo misma. Médicos, pruebas… todo “correcto”. 👉 Pero tú sabías que no lo estaba.

Etapas de adelgazar mucho. Después engordar “con respirar”. Frustración y desconcierto. Nadie encontraba la causa. 👉 Por fuera parecía normal, por dentro no lo era

Una doctora decide profundizar. Pruebas específicas. Diagnóstico: Hipotiroidismo de Hashimoto. 👉 Alivio + shock: por fin tenía nombre… pero llevaba años ahí.

Medicación diaria. “Con la pastilla es suficiente”. Seguir con la vida. Años normalizando sentirse a medio gas. 👉 Pensabas que vivir así era lo normal

Vida familiar (tus hijos). Cansancio cada día mas insoportable. Falta de energía e ilusión. Sensación de no tener energía para terminar el día. 👉 No era solo el peso, era perder mi vida

Me doy cuenta de que esto no es vida, no tengo energía ni para jugar con mis hijos. Siento la necesidad de hacer algo por mi. Empiezo a leer mucho y a buscar respuestas.

Leo muchísimo, busco en todos lados información, acudo a seminarios. Abro la mente a nuevas formas de entender el-mi cuerpo No busco milagros, busco sentirme mejor

Enfermedad silenciosa. La gente no lo entiende. “Yo también estoy cansado” → no es lo mismo. 👉 Como llevar una mochila invisible cada día.

Mejoro mi alimentación. Ejercicio adaptado a mi energía. Rutinas. Escucho a mi cuerpo. 👉 Nada mágico, pero constante → EMPIEZO EL CAMBIO

He aprendido a conocerme. He creado mi propio camino. Comparto mi experiencia. 👉 Para ayudarme a mi… y a otras personas a no sentirse solas.
Desde antes de cumplir los 18 años, mi cuerpo ya me estaba avisando de que algo no funcionaba bien. Me sentía mal durante años: cansancio constante, cambios bruscos de peso, sensación de no tener energía, un frío hasta en verano, vamos, no estar “bien” conmigo misma. Mis padres me llevaron a muchísimos médicos, me hicieron todo tipo de pruebas y analíticas… y, sin embargo, siempre nos decían lo mismo: “todo está bien”. Imagina nuestra cara….
Adelgacé muchísimo durante una etapa de mi vida y, al poco tiempo, empecé a engordar casi “con respirar” (estoy segura de que os suena). Mi cuerpo cambiaba sin que yo entendiera por qué, y lo peor no era solo el peso, sino esa sensación constante de que algo no iba bien dentro de mí… aunque por fuera todo pareciera normal para los demás.
Después de pasar por un montón de médicos y pruebas que siempre “salían bien”, por fin hubo una doctora que decidió mirar un poco más allá y profundizar de verdad. Me pidió las pruebas adecuadas y ahí llegó, por fin, una respuesta: hipotiroidismo de Hashimoto.
No sé si en aquella época este tipo de analíticas no se pedían tanto o simplemente no se le daba la importancia que tiene ahora, pero la realidad es que tardaron años en dar con ello. Cuando por fin alguien le puso nombre a lo que me pasaba, yo ya llevaba años arrastrándolo… y se había convertido en algo con lo que iba a tener que aprender a vivir.
Desde ese momento, el tratamiento fue claro: medicación diaria con hormona tiroidea. ¡Y punto!. Cuando eres joven, asumes que “esto es lo que hay” y sigues con tu vida. Pasaron los años, yo asumí que esto era así y que con la pastillita era suficiente. Seguí con mi vida durante años, tuve a mis tres hijos, pero con el tiempo el cansancio y la falta de energía cada vez pesaban más, y esa sensación de no estar bien conmigo misma no se iba.
Hubo un momento en el que, desde fuera, parecía que todo era el peso: en engordar o no engordar. Eso es lo que ve la gente. Pero por dentro lo que me pasaba era otra cosa: me estaba quedando sin vida. Sin energía, sin ilusión, sin ganas. Y poco a poco esa falta de vida empezó a afectar en mi día a día y a limitarme más de lo que yo misma quería ver.
Pasaron los años y después de años cuidando de los demás, llegó el momento en el que necesitaba hacer algo por mí. Empecé a leer, a escuchar a médicos, a abrirme a otras formas de entender el cuerpo. No porque pensara que iba a “curarme”, sino porque quería volver a sentirme un poco más viva dentro de lo que mi día a día me permitía. Poco a poco fui introduciendo cambios en mi vida:
Nada milagroso. Nada instantáneo. Pero sí cambios sostenidos en el tiempo que, en conjunto, marcaron una diferencia en cómo me sentía.
Sé que hay miles de páginas, perfiles en redes y gente hablando de hipotiroidismo, Hashimoto, alimentación, ejercicio y bienestar. No vengo a descubrir nada nuevo ni a dar recetas mágicas. Solo quiero compartir mi camino, lo que a mí me ha servido y, sobre todo, lo que para mí ha significado aprender a vivir con esto.
Si estás leyendo esto y te reconoces en alguna parte de mi camino, no estás sola ni solo. Cada cuerpo es un mundo y cada proceso es distinto, pero sentirse escuchada ya es un paso enorme.
Muchas veces parece que, si no estás en una cama sin poder moverte, entonces “todo está bien”. Y el hipotiroidismo es justo eso: una enfermedad silenciosa. Desde fuera no se ve nada, pero por dentro pasan muchas cosas. La mayoría de la gente no sabe realmente cómo nos sentimos.
Te lo digo de corazón: incluso las personas que tenemos cerca, cuando les decimos “buf, no puedo más del cansancio” o “me duele todo”, no siempre entienden lo que hay detrás. Lo comparan con su propio cansancio, con un día duro o una mala racha… pero el nuestro es distinto. Sienta mal que te digan «yo también», porque se olvidan de que lo tuyo es silencioso. Es como ir cada día con una mochila cargada de muchos kilos a la espalda que nadie más puede ver.
Yo no quería simplemente «ir tirando». Por eso me puse a leer e investigar muchísimo, y es por eso que hice esta web: para agrupar todo lo que he ido aprendiendo y lo que a mí, de verdad, me ha funcionado en mi día a día.
Como no se ve, como no sangramos ni estamos vomitando ni “parecemos” enfermas, muchas veces se minimiza, se olvida o se normaliza. Pero para nosotras no se olvida. Lo llevamos encima cada día.
¿Alguna vez os ha pasado que llegáis a la revisión con la analítica en la mano y, cuando el médico os pregunta «¿qué tal estás?», os quedáis en blanco? Yo solía responder con el típico «bien… bueno, eso creo».
Por dentro, sabía que debería sentirme de maravilla, pero la realidad era otra. Me había acostumbrado tanto a vivir a medio gas, un poco triste y sin energía, que pensaba que «eso era lo que había». Me decían: «tómate la pastilla, come bien y ya está». Pero yo no quería conformarme con sobrevivir; yo quería vivir de verdad, sentirme bien de nuevo aunque tuviera que seguir con mi medicación.
Esa frustración fue la que me empujó a leer, a investigar y a devorar información sin parar. Por eso he creado esta web: para agrupar todo lo que he aprendido y, sobre todo, lo que realmente me ha funcionado en mi día a día. Así que, aquí estamos. Seguimos adelante, mejorando paso a paso para conseguir esa calidad de vida que todos nos merecemos.